Crónica y Fotos: Guillermo Rivera
Dicen que el baloncesto colegial es un estado de ánimo, y la Avenida de Brasilia amaneció este viernes con esa electricidad estática que precede a las grandes tormentas. No era un partido cualquiera. Era el regreso a casa de las vigentes campeonas. La afición de Menesiano tenía hambre de ver a su equipo en ese pabellón que, por su arquitectura y acústica, se convierte en una verdadera caja de cerillas donde el rival siente el aliento de la grada en el cuello.
Pero enfrente no había un rival menor. Agustiniano, institución de solera y orgullo en el baloncesto madrileño, llegó dispuesto a asaltar el trono. Y no vinieron solos. Su afición, teñida de rojo y negro, desplegó un tifo espectacular que rezaba “NO SE JUEGA CON EL REY”, presidido por la figura desafiante de su lobo, dejando claro que el duelo no solo se jugaba en el parqué, sino también en el cemento de la grada, en un ensordecedor pulso de cánticos.
1Q | El óxido del campeón y el doble-doble de Aritzmendi (14-9)
El pitido inicial dio paso a una auténtica guerra de trincheras. Los nervios del debut y la responsabilidad pesaron en las muñecas. El ritmo era frenético, pero el aro estaba cerrado a cal y canto. Durante los tres primeros minutos, el marcador solo goteaba desde la línea de personal. El partido estaba trabado, sucio, digno de una final anticipada.
Tuvo que ser María Aritzmendi (dorsal 7) quien rompiera el hielo en el minuto 4:10. Su canasta no solo valió dos puntos, sino que actuó como un desfibrilador emocional para Menesiano. Aritzmendi no tuvo su mejor noche desde el perímetro (0/4 en T3), pero supo leer el partido para castigar donde más duele: en la pintura y desde el 4,60 (4/6 TL).
La alero fue un pilar fundamental, firmando un doble-doble de 12 puntos y 10 rebotes que permitió a las locales cerrar el cuarto con ventaja, imponiendo su físico ante un Agustiniano que empezaba a sufrir.
2Q | La resistencia de Moreno y el “factor Escribano” (26-18)
El técnico visitante, José Domingo, ajustó la pizarra y encontró petróleo en las manos de Blanca Moreno (dorsal 16). La jugadora de Agustiniano se echó el equipo a la espalda, siendo un faro en la oscuridad ofensiva de las suyas. Terminó con 16 puntos, casi el 50% de la producción total de su equipo.
Con un triple y dos tiros libres, Agustiniano llegó a igualar la contienda, silenciando por un instante a la parroquia local.
Pero en el banquillo local, Pablo Gutiérrez permanecía tranquilo. Sabía que tenía el as de espadas. Julieta Escribano, la MVP, apareció para poner orden. Con una lectura de juego privilegiada y generando ventajas constantes desde el bote, devolvió el mando a Menesiano. Al descanso, el 26-18 ya dejaba entrever la grieta que acabaría rompiendo el partido: las segundas oportunidades.
3Q | La tormenta perfecta y la tiranía bajo los aros (47-24)
Tras el paso por vestuarios, Menesiano decidió que no habría prisioneros. Lo vivido en el tercer cuarto fue una exhibición de dominio total. Las locales firmaron un parcial demoledor de 21-6 que rompió el partido en mil pedazos.
¿La clave? Una estadística que lo explica todo: 64 rebotes de Menesiano por 28 de Agustiniano. Un diferencial de +36 capturas, una losa imposible de levantar.
Aquí brillaron las dos estrellas locales. Si Aritzmendi bajó 10 rebotes, Julieta Escribano capturó la friolera de 17, completando una actuación simplemente monstruosa. Menesiano convirtió la zona en propiedad privada.
Además, Inés Sáez (dorsal 15) castigó desde el perímetro con dos triples psicológicos, mientras la defensa local provocaba un auténtico cortocircuito en Agustiniano, que acumuló pérdidas y vio cómo el lobo se quedaba sin colmillos ante la intensidad de las campeonas.
4Q | Disfrutar del camino (64-36)
El último asalto fue un homenaje al trabajo bien hecho. Menesiano levantó el pie del acelerador, gestionó el crono y permitió a Eva Ciprés sumar en ataque. Agustiniano tiró de orgullo para maquillar el resultado, pero la historia ya estaba escrita.
La Avenida de Brasilia celebraba, y con razón: sus chicas habían vuelto.
La MVP y su dominio total: Julieta Escribano
El foco final recayó sobre Julieta Escribano. Con 17 puntos y 17 rebotes, firmó una hoja estadística digna de profesionales.
Pero su impacto no fue solo numérico. Fue también estético. Julieta voló sobre el parqué luciendo unas Giannis Freak 7 que no pasaron desapercibidas. Una elección técnica impecable: la tracción multidireccional de la suela y la contención ligera del modelo le permitieron ejecutar cambios de ritmo explosivos y frenadas en seco que rompieron la defensa rival.
Calidad, liderazgo y estilo para una jugadora que marca diferencias.
Menesiano ha vuelto.
Y el mensaje para el resto de los colegios de Madrid es claro:
el trono sigue teniendo dueña.
























































































































































































































































































