Crónica: Natalia Gómez
Fotos: Guillermo Rivera y Pablo Rupérez
Santa Anna Mataró y Salliver se veían las caras con un objetivo claro: pelear mañana por el quinto puesto de esta vibrante Gran Final. El duelo arrancó con intensidad, y fue Santos quien inauguró el marcador con la primera canasta para Santa Anna. Los de Mataró arrancaban enchufados, respondiendo con acierto desde el perímetro ante la zona 3-2 propuesta por Salliver: Mongay clavaba el primer triple de la mañana y marcaba el ritmo.
Con el marcador 5-2 y las primeras rotaciones sobre el parqué, Santa Anna subió líneas en defensa individual y mostró solidez colectiva, forzando tiros forzados y pérdidas del rival. Riba, con la muñeca caliente, sumó el segundo triple para cerrar un primer cuarto serio (11-8) y con buenas sensaciones para los suyos.
En la reanudación, Santa Anna no aflojó: presión en líneas de pase, robo tras saque y canasta rápida de Mongay. Riba volvió a aparecer con dos canastas consecutivas que dispararon la ventaja hasta los +8. Aunque Salliver intentaba reaccionar con más intensidad atrás y algunas buenas acciones de Castillo en ataque, el dominio de Santa Anna era claro. El marcador al descanso reflejaba un sólido 32-20 a favor de los de Mataró.
Salliver salió con otra cara tras el paso por vestuarios: Manuel anotó la primera de la segunda mitad, pero la respuesta fue inmediata. Mongay sumó desde el tiro libre y Jordan cerró un gran movimiento de balón con un triple letal. Salliver buscó soluciones con Gonzalo como referente interior y un cambio defensivo a zona 2-3 tras tiempo muerto. Aun así, Santa Anna siguió martillando el aro rival, cerrando el tercer cuarto con una ventaja cómoda: 48-30.
Ya en el último cuarto, Margarit lideró un contraataque eléctrico que acabó en canasta de Mongay para seguir abriendo brecha. A pesar de algunas imprecisiones, Carretero y Diego intentaron tirar del carro en los últimos minutos y redujeron diferencias hasta los 10 puntos. Pero el tiempo corría en contra, y tras un último tiempo muerto de Salliver a 31 segundos del final, Santa Anna controló los compases finales y cerró el choque con un 55-40 que les da billete para jugar por la quinta plaza.
Un partido completo, serio y trabajado de Santa Anna, que supo imponer su ritmo y su juego ante un Salliver voluntarioso que nunca bajó los brazos.








































































































































